vie 10a. Ordinario año impar (Id=402)
Aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado junto con ustedes
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
4, 6-15
Hermanos: El Dios que ha dicho: Brille la luz en la oscuridad, es quien ha
encendido esa luz en
nuestros corazones, para hacer brillar el conocimiento de la gloria de Dios,
que se refleja en el rostro de Cristo.
Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que todos vean que una
fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros.
Nos acosan por todas partes, pero no estamos aplastados, somos perseguidos,
pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos aniquilan. Por todas
partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús se
manifieste en nuestro cuerpo. Porque nosotros, mientras vivimos, estamos
siempre expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de
Jesús se manifieste en nuestra naturaleza mortal. De modo que en nosotros actúa
la muerte y en ustedes, en cambio, la vida.
Y como poseemos el mismo espíritu de fe del que dice la Escritura: Creí y por
eso hablé, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que el que
resucitó a Jesús, el Señor, nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos
dará un puesto junto a él en compañía de ustedes. Porque todo esto es para el
bien de ustedes; para que la gracia, difundida abundantemente en muchos, haga
crecer la acción de gracias para gloria de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 115, 10-11.15-16.17-18
Invocaré, Señor, tu nombre.
Tibi, Dómine, sacrificábo
hóstiam laudis
Yo seguía confiando, incluso cuando
pensaba: "¡Qué desgraciado soy!" En mi aflicción decía: "No se
puede confiar en nadie".
Invocaré, Señor, tu nombre.
Tibi, Dómine, sacrificábo
hóstiam laudis
El Señor siente profundamente la muerte
de los que lo aman. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava: rompiste mis
ataduras.
Invocaré, Señor, tu nombre.
Tibi, Dómine, sacrificábo
hóstiam laudis
Te ofreceré un sacrificio de acción de
gracias invocando tu nombre: cumpliré mis promesas al Señor en presencia de
todo el pueblo.
Invocaré, Señor, tu nombre.
Tibi, Dómine, sacrificábo
hóstiam laudis
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Iluminen el mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.
Lucétis sicut luminária
in mundo, verbum vitae continéntes
Aleluya.
Todo el que mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio en su corazón
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 27-32
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien
mira con malos deseos a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en su
corazón. Por tanto, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo
y arrójalo lejos de ti; te conviene más perder uno de tus miembros, que ser
echado todo entero al fuego que no se apaga. Y si tu mano derecha es ocasión de
pecado para ti, córtatela y arrójala lejos de ti; te conviene más perder uno de
tus miembros, que ser arrojado todo entero al fuego que no se apaga.
También se dijo: El que se separe de su mujer, que le dé un acta de divorcio.
Pero yo les digo que el que se separe de su mujer, salvo en caso de unión
ilegítima, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una separada,
comete adulterio".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.